Eva Fazanes Heredia - Doctoralia.es

Lo que no sabes del Efecto Rebote

Efecto rebote

Lo que no sabes del efecto rebote (I)

Lo que no sabes del efecto rebote es que tiene que ver mucho con tus hábitos. Los hábitos son todas esas acciones diarias que realizas en automático. Son inconscientes y por eso no se ven a simple vista. 

Pero son los que dirigen tu vida aunque tú no lo creas. El 95 % de todo lo que hacemos, comemos, nos movemos o pensamos está dirigido por nuestros hábitos.

Tres son los tipos de hábitos que tienen que ver con la salud:

Hábitos de alimento.
Hábitos de movimiento.
Hábitos de pensamiento.

Los dos primeros tipos son la dieta, lo que comes habitualmente, es tu dieta actual, y el segundo es el ejercicio. Si te ejercitas o no es también un hábito.Y el tercer tipo de hábito, el más importante de todos, son los hábitos de pensamiento, los hábitos emocionales.

Déjame hacerte una pregunta:
¿Con quién estás hablando cuando no estás hablando con otra persona?.

Miedo al efecto rebote

Exacto, contigo mismo. Nos pasamos todo el día hablándonos en forma de pensamientos. Pensamientos que también son, en su gran mayoría inconscientes, y además son siempre los mismos, por lo que se convierten en habituales. Y no siempre son positivos…

Tu manera de pensar con los pensamientos que tienes todos los días son tus hábitos de pensamiento. Estos pensamientos generan emociones que son tus hábitos emocionales, porque serán siempre las mismas, y estas emociones darán lugar a unas acciones, también siempre las mismas.

Qué cosas haces y cómo haces las cosas que haces te llevará a unos resultados determinados, que si siempre piensas y haces lo mismo serán también siempre los mismos resultados.

Hay personas que tienen el hábito de pensar que si hacen dieta tendrán efecto rebote y ese hábito les genera miedo (emoción) y rechazo (acción) al proceso de adelgazamiento.

Tienen miedo al efecto rebote.

La emoción miedo se rodea de otras que te impiden avanzar

Entonces decidir desde el miedo si quieres adelgazar o no puede llevarte a que no comiences una dieta o que la abandones, porque estarás todo el tiempo pensando en que no lo conseguirás y que no valdrá la pena el esfuerzo y entonces, así será (resultado).

El efecto rebote es lo que hace el cuerpo cuando abandonas la dieta que te permitió adelgazar y vuelves a comer siguiendo tus hábitos anteriores.

Aquellos hábitos que te llevaron a engordar volverán hacerlo si vuelves a retomarlos. O te impedirán adelgazar si no los cambias, como es el miedo a no conseguirlo, el miedo a tener efecto rebote..

Por eso, para adelgazar no hay que hacer dieta, para adelgazar hay que cambiar de hábitos.

Si adelgazas con una dieta restrictiva que no te gusta, que te ha sido incómoda de seguir, con recetas imposibles y que además tienes que cocinar esto para ti y después cocinar la comida del resto de la familia? ¿Qué crees que pasará? (emociones).

Abandonarás a medio camino (resultados).

O si llegas al final, estarás deseando (emociones) volver a comer, como antes, de todo, con tu familia y con tus amigos, al mismo ritmo que tenías antes.

¿ Y qué pasará? Que volverás a engordar y tendrás el efecto rebote (resultados).

Por eso mientras vas adelgazando has de ir creando nuevos hábitos que te impidan volver a los anteriores.

¿Y cuáles son esos nuevos hábitos a crear?

Pues cada persona creará los suyos propios con sus propias motivaciones y sus propias metas y objetivos.

Los dos primeros tipos de hábitos, los de alimentación y los de movimiento son algo más sencillos de determinar. En cuanto al tercer tipo, los hábitos emocionales, la clave está en identificar aquellos pensamientos o emociones atascadas que te impiden adelgazar. Y esto sí que es algo muy, muy personal de cada uno.

Porque los nuevos hábitos alimenticios y de movimiento son comunes para todos, siendo la diferencia la manera que tiene cada uno de adoptarlo en su vida diaria para que el proceso resulte lo más fácil posible. Pero los hábitos de pensamiento de cada uno, sus creencias, vienen determinadas por toda la experiencia desde el mismo día en que se nace, por lo cual son ultra personales y ahí, hay que ir uno a uno.

Adelgazar mientras cambias de hábitos y evitar así el efecto rebote, ese es el secreto.

 

Cuida de tu musculatura para evitar el efecto rebote

Existe una segunda causa para que el cuerpo vuelva a engordar después de una dieta hipocalórica y se da cuando solo te limitas a seguir una dieta adelgazante y no haces ningún tipo de ejercicio.

Para «poder comer de todo» después de haber adelgazado, tenemos que haber hecho previamente ejercicio durante la fase de adelgazamiento.

El no realizar ejercicio, especialmente ejercicio de fuerza, hace que vayas perdiendo progresivamente masa muscular. Bajas de peso, sí, pero no solamente pierdes grasa sino que también pierdes masa muscular. Lo que no se usa se atrofia, se destruye. Son las leyes de la biología de ahorro energético.

El cuerpo se pregunta ¿Para que voy a gastar energías manteniendo un músculo que no uso?
Y lo degrada. Y esto es algo muy importante de entender, porque el “ órgano quema grasas “ por excelencia es el músculo esquelético, los músculos que utilizamos para desplazarnos, movernos, agarrar cosas…

Ahora vamos a pensar un poco para entender mejor aún por qué algunas personas pierden peso y luego vuelven a engordar el doble de lo que han adelgazado.

Si el músculo es el órgano quema calorías… y no hago ejercicio…., cada vez tengo menos músculo, cada vez quemo menos calorías al día.

El número de calorías que el cuerpo quema al día se conoce como el “metabolismo basal“ que son las calorías necesarias que necesita el cuerpo, las que quema el cuerpo, simplemente para mantenerse vivo, sin moverte ni hacer nada.

Solo vivo.

En el caso de realizar dieta sin ejercicio tenemos menos masa muscular que cuando empezamos, es decir, que quemamos menos calorías por hora, el mismo alimento engordará más después de la dieta que antes.

Porque antes de adelgazar quemabas más calorías por hora que después de adelgazar porque ahora tienes menos masa muscular.

La personas que tienen menos masa muscular, queman menos calorías por hora, por lo que no queman todas las calorías ingeridas con los alimentos que quemaban antes de haber perdido peso. Y lo que no se quema se transforma en grasa.

No es que el metabolismo se vuelva más lento como se dice muchas veces. Es que como hay menos músculo, hay menos metabolismo, no más lento, sino menor cantidad, menor tasa basal.

Tampoco estoy hablando de ponernos «cachas» en el gym, estoy hablando de tener la cantidad de músculo necesaria para poder “ comer de todo “  porque nuestro cuerpo sí es capaz de quemarlo todo.

¿Cuál es esa cantidad de músculo?
La que nos ha dado la naturaleza ni más ni menos.

Pero esta cantidad hay que mantenerla firme y sana porque si no la usas y no la mantienes a punto, con el tiempo desaparece.

Además con la edad aparece la sarcopenia, que es la pérdida gradual de masa muscular que aparece en las personas mayores (posiblemente por el mismo motivo, no se mueven, no hacen ejercicio y cada vez tienen menos músculo y por eso cada vez se mueven menos. La pescadilla que se muerde la cola.)

Igualmente, los músculos son un órgano que regula el resto de órganos, mandando señales al corazón para bombear sangre más rápido, mandando señales a los pulmones para que aumente el aporte de oxígeno…, haciéndolos así más fuertes.

Utilizar los músculos genera salud por eso hay que conservarlos.

Hay personas que tienen «barreras mentales» , es decir, hábitos emocionales que les impiden realizar este tipo de ejercicio por miedo a ponerse “fuertes”.

Esas barreras mentales son hábitos emocionales, hábitos de pensamiento, como lo que hablamos antes,.

Este tipo de hábitos, el miedo al efecto rebote, miedo al ejercicio de fuerza, son los que hay que cambiar, porque te impiden tener los resultados que quieres y te están haciendo engordar y restando restando salud.

Realizar ejercicios de fuerza en el gimnasio no es sinónimo de convertirme en Mister Olimpia, eso requiere un trabajo extra y nada tiene que ver con la salud.

Realizar ejercicios de fuerza te permite conservar y mantener tonificada la masa muscular para que queme adecuadamente todas las calorías ingeridas y que no tengamos efecto rebote, a la vez que genera cada día más salud.

Y qué pasa entonces con el ejercicio aeróbico, no es importante también?

Si, también es muy importante especialmente cuando queremos adelgazar porque hay que quemar grasa, y el ejercicio aeróbico es el mejor aliado para quemar grasa.

Además, el ejercicio aeróbico es una multipastilla de salud, tiene efectos beneficiosos para la hipertensión, la diabetes, el colesterol, la ansiedad, el estrés, el insomnio, el apetito, la energía vital, la concentración, el rendimiento intelectual…

El ejercicio aeróbico es una multipastilla de salud que además te permite adelgazar.

Y hasta aquí la primera parte de lo que debes saber sobre el efecto rebote para que no seas su víctima. 

Recuerda las primeras pautas:

  1. No vuelvas a tus hábitos anteriores. Crea unos nuevos hábitos saludables mientras adelgazas.
  2. Realiza ejercicio de fuerza para mantener tu masa muscular activa. Ella es la que quema las calorías que comes. 

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